viernes, 26 de marzo de 2021

16) CARACAS ALLÍ ESTÁ DE NUEVO

Volví de nuevo a Caracas a probar suerte. Encontré trabajo en Motores Ávila C A, pero por poco tiempo toda vez que el Departamento de Contabilidad donde había sido ubicado, pasó por contrato a contables privados, lo cual me obligó de vuelta a Ciudad Bolívar donde comencé ´a trabajar en el Banco de Venezuela favorecido por la amistad del subgerente, Tomás Gómez, mejor conocido en aquel medio como “El Veterano” Allí conocí a Jesús Rafael Díaz. Trabajaba como cajero y yo llevaba un voluminoso libro donde se hallaban registrados todos los ahorristas que tenían que pasar por mis manos antes de movilizar sus cuentas. Un día que el Gerente Josué López Henriquez, hermano del Ministro de la Defensa del gobierno de Pérez Jiménez, viendo que yo terminaba ia tarea mucho antes que los demás trabajadores del Banco, me llamó a su oficina y ordenó que desde el día siguiente en adelante debía recibirle a los cobradores de la calle. Le respondí que no había problemas, pero tenía entendido que un aumento de trabajo implicaba un aumento de sueldo. Más vale que no, el Gerente que había regresado de vacaciones, se sintió molesto y en el acto me despidió. Un compañero del Banco, Andrés Enrique Avelino, a quien le conté lo ocurrido, tomó el teléfono habló con J. M. Sucre Ruiz (Chipo Sucre), tio de Leopoldo Sucre Figarella y gerente de la Firma Mercantil F. E. Salazar, y al día siguiente comencé a trabajar con mejor remuneración y al lado de Luis Figueroa, extraordinario amigo, con quien al igual que el contador del Banco, Ramón Camacho, salía tomar cerveza los sábados, al salir del trabajo, en el restaurante del coreano Veliz Ponce.

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