Blog dedicado a registrar los hitos más relevantes de la vida de Américo Fernández, empezando por el Padre Agustín, el carmelita catalán que le enseño ver el mundo de otra manera.
miércoles, 3 de marzo de 2021
39) EL CRONISTA DE LA CIUDAD
Nunca antes la figura del llamado “Cronista de la Ciudad” llamó tanto la atención como a partir de 1989 cuando el legislador a través del artículo 187 de la Ley Orgánica de Régimen Municipal, la impuso para todos y cada uno de los Municipios de Venezuela.
Sin embargo, aquí en Ciudad Bolívar, la figura del Cronista, se conocía desde los años cuarenta en la persona del Bachiller Ernesto Sifontes que más que cronista de la Ciudad era cronista del Orinoco. En ese tiempo, más precisamente en el 45, la Municipalidad de Caracas dictó una Ordenanza y designó por primera vez el Cronista, recayendo esta función en el escritor, diplomático y periodista valenciano Enrique Bernardo Nuñez, quien lo fue de por vida.
De ese año, período del Medinismo, databa la Ley del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, refrendada por el entonces Ministro de Interiores, Arturo Uslar Pietri, recientemente sustituida por la Ley del Patrimonio Cultural de Venezuela. Comenzaba entonces un despertar por la investigación, la divulgación, reconstrucción, prevención y conservación de la memoria del pasado. Aunque oficialmente no existía hasta ese momento, la figura del cronista, es evidente que desde mucho antes intelectuales con vocación venían ejerciendo ese oficio. De manera, que primero fue el cronista espontáneo y luego el cronista oficialmente reconocido como tal. Las dos figuras continúan coexistiendo, por lo que la condición de cronista nunca se pierde aun cuando oficialmente no sea reconocido como tal. En Ciudad Bolívar, tan rica en valores culturales, se distinguieron como cronistas espontáneos y asimismo como socios correspondientes de la Academia Nacional de la Historia, José Angel Ruiz, Luis Aristeguieta Grillet, Bartolomé Tavera Acosta, Luis Felipe Vargas Pizarro, J. M. Agosto Méndez, Juan Manuel Sucre, Héctor Núñez Santodomingo, Eduardo Oxford, Ernesto Sifontes, José Francisco Miranda, Constantino Maradei Donato, Horacio Cabrera Sifontes, Manuel Alfredo Rodríguez (Miembro numerario) y Luz Machad, cuya crónicas están compiladas en dos libros publicados por la Academi Nacional de la Historia.
El primer cronista oficial, designado por el Concejo Municipal de Ciudad Bolívar, fue el doctor Adán Blanco Ledezma, seguido por Ángel del Valle Morales, José Eugenio Sánchez Negrón y Américo Fernández.(1989).
Estando el cargo vacante, el Concejo Municipal de Heres que culminó su período en el 89, no quiso despedirse sin antes llenar el vacío de quien por vida había sido el Cronista de la ciudad, el poeta José Sánchez Negrón, y lo hizo atendiendo una solicitud de los gremios de periodistas, abogados laborales y sindicato de la prensa que proponían al Licenciado Américo Fernández.
No es fácil ser Cronista de la Ciudad por lo difícil que es ser reportero, crítico cruzado y juez. Esto, en términos periodísticos, vale decir, en la forma como el periodismo lo conceptúa, pues cuando se trata de ser cronista de la ciudad, el concepto va más allá.
El Cronista de la Ciudad fundamentalmente debe investigar, divulgar la vida de la Ciudad y cuidar celosamente de sus valores históricos, tal como en su oportunidad lo hicieron en Caracas Enrique Bernardo Nuñez, Mario Briceño Iragorri, Mauro Páez Pumar, José Schael, Carmen Clemente Travieso y Juan Montenegro.
A juicio de Julio Febres Cordero, el Cronista de la Ciudad tiene que ser esencialmente escritor e historiador y contar entre sus atribuciones la de velar por la conservación y mejoramiento del Archivo Municipal y asimismo servir de asesor al Consejo en las consultas requeridas.
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