Blog dedicado a registrar los hitos más relevantes de la vida de Américo Fernández, empezando por el Padre Agustín, el carmelita catalán que le enseño ver el mundo de otra manera.
viernes, 26 de marzo de 2021
MEMORIAL DE AMÉRICO FERNÁNDEZ
En la isla de Margarita existe una aldea de pescadores del Municipio Antonio Díaz (Comandante de las fuerzas Sutiles del Orinoco), conocida como “Los Bagres”. Supongo que el nombre responde a esa especie marina que también abunda en lagos y ríos. En el Orinoco habitan bagres como el Lau-lau, Dorado, Doncella, Rayao, Cajaro, y uno muy escaso poco comercial con el apelativo de “Blanco pobre” que al igual que los otros carece de las terribles tres puyas externas de la especie marina. El bagre de mar con esas dos puyas como serruchos laterales y una tercera en el lomo, me imagino por ellas y no por su forma, apodaban “el Bagre” a Juan Vicente Gómez, el dictador más longevo que ha tenido Venezuela. Allí, por cierto, es decir, en Los Bagres de Margarita, nació Petra Antonia Fernández, mi abuela materna, hija de José Ignacio Bermúdez, (no sé si será pariente del prócer de la independencia José Francisco Bermúdez), hijo a su vez del marino hispano Francisco Abad que se arranchó por esas costas noespartanas. Bermúdez es apellido de origen germano, significa “oso preparado para el combate” y la verdad es que ese adalid de la emancipación, siempre estaba preparado para el combate. En el Museo Histórico de Guayana se exhibe la espada con la cual tomó la ciudad de la Angostura del Orinoco luego de abandonada por el ejército del brigadier Miguel de La Torre. Pero no es de este Bermúdez que nos proponemos hablar sino de José Ignacio Bermúdez, casado (en ese tiempo no se contraía el matrimonio como tal), pareja de Etanislá Fernández, de cuya unión nació mi abuela Petra Antonia Fernández. Este apellido Fernández, según hemos indagado, significa “hijo o descendiente de Fernando”. El nombre Fernando es de origen germánico, originalmente el nombre es Fredenand, de frid- y nand-, que significa “paz” y “valor”, y “el que se atreve a todo con tal de conseguir la paz”, querrá decir, conjeturo, “armarse o hacer la guerra”. Qué cosa más contradictoria: interrumpir la paz para lograrla. Si revisamos la Historia, vemos que se ha hacho numerosas veces y siempre caemos en conflictos.
Y hablando de guerra, mi madre recordaba a Petra Antonia como una guerrera que nunca quiso ocultar su amor por un marino llamado José de la Cruz Tillero, mi abuelo materno que según me contaba era marino de los Siete Mares. Es decir, en esos barcos mercantes donde prestó servicio tuvo la suerte de navegar desde el Pacífico hasta el Índico. Y es más, conoció en ese oficio de alta marinería la Cruz del Sur que es la constelación más famosa del hemisferio Sur, tan importante que varios países la llevan en sus banderas.
Como buen marinero, en cada puerto dejaban un amor. Por eso, quizás, el poeta chileno Pablo Neruda
amaba el amor de los marineros: “Amo el amor de los marineros que besan y se van.
Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van”.
José de la Cruz Tillero,nació en Pampatar el día de la Cruz y falleció en Puerto Rico a la edad de 80 años. Era marino y como buen marino al fin, tuvo hijos en la isla de Coche, Ciudad Bolívar, Nueva York y Puerto Rico.
Hijos en la Isla de Coche: Rosa, Victoria, Juanita y Evangelia. Hija en Ciudad Bolívar: María de Lourdes. Hija en Nueva York: Carmen Marín Tillero. Hijos en Puerto Rico, calle Caparra No. 4, en unión con Fidela de Jesús Atalaya Castaño: Carmen Mercedes y José del Carmen.
Cuando Petra Antonia falleció en la villa de Los Bagres de la isla de Margarita, dejo sus cuatro hijas a cargo de Rosa, quien era la mayor. A esa villa cerca de otras llamadas “Las Bermudas” y “Las Guevaras” donde nació la tetona María Guevara, llegó procedente de Cumaná un comerciante llamado Pedro López, quien quedó profundamente enamorado de Rosa con la cual contrajo matrimonio y dio a luz a Justino, Jesús, Pedro Rafael y Rosita. Allí, Victoria y Juanita tuvieron otros pretendientes residenciados posteriormente en la vecina Isla de Coche, Rosa se llevó a Evangelia, la menor, para Cumaná de donde era su consorte, pero cuando creció fue asediada por un hacendado de Cumanacoa llamado cariñosamente “Joseíto” y quedó en cinta de un varón que nació justamente cuando Cumana fue conmovida por un cismo, Lo bautizaron con el nombre de José Jesús, pero debido a su inexperiencia como madre, la hermana mayor, Rosa, se quedó con el niño y a ella la exiló en la Isla de Coche bajo la protección de Victoria, quien había fundado una bodega y casa de empeño en la isla.
Victoria tuvo dos maridos: el padre de Asunción, madre del poeta Víctor Salazar, Premio Latinoamericano de Poesía y Marcos Fernández, ingeniero agrónomo. Su hermana menor, Evangelia, que estaba bajo su protección y la ayudaba en el negocio, fue enamorada por el Jefe Civil de la isla Br, Jesús Ramón Coello, hijo del gobernador de Margarita, Pablo Coello, quien era liberal y general de la Guerra Federal.
Su hermana Juanita se casó con Miguel Ángel Guevara, carpintero de playa, fabricantes de barcos, padre de Luis Miguel, Rosita y Justino. Habitaban la casa de Isabel (Beca) Fernández mientras Beca residía prácticamente en la casa de Victoria cuidando a Marcos. El hijo de Beca, Juan Fernández, residía en Tucacas, Estado Falcón, y de allí entusiasmó a Miguel Ángel Guevara para que se trasladara co su familia a Tucacas donde le podía ir mejor. Así ocurrió.
En cuanto a Evangelia continuó sus amoríos con el Br.. Jesús Ramón Coello y obtuvo cuatro hijos: Américo de Jesús, Petrica, Luis José y Elena Mercedes Más tarde el Br. Coello contrajo matrimonio fuera del concubinato y abandonó los hijos con Evangelia que realmente no podía sostener con los ingresos precario de una máquina de cose, por lo que para librarse de carga tan pesada entregó a sus hijos: Américo al sacerdote de la iglesia de Coche, Juan Bautista Marcano, quien se lo llevó para a Parroquia que ejercía en Pampatar. De Petra o Petrica se responsabilizó Asunción de Salazar, quien se la llevó para Barcelona donde residía con su esposo Nicolás Salazar. A Luis José se lo llevó para Tucacas la familia Guevara Fernández y Elena cayó en manos de Rosa, quien se le llevó para Cumaná donde se hizo normalista, Su hijo mayor José Jesús siguió los pasos de su abuelo Jesús de la Cruz Tillero, entregado de lleno a la marinería en los barcos mercantes.
PADRE JUAN BAUTISTA MARCANO
o Juan Bautista Marcano Marcano, mejor conocido, simplemente, como el Padre Marcano, margariteño de Los Millanes, pero nacido en Caracas el 3 de julio de 1918 y allá murió el mismo mes, 21 de 2007, a los 89 años de edad. Cuando lo conocí era párroco titular del Distrito Maneiro que comprendía Pampatar, su capital y los municipios foráneos Villalba o Isla de San Pedro de Coche y El Pilar capital Los Robles. Finalmente fue designado Auxiliar del Padre Agustìn, párroco de La Asunción para cuyo ejercicio se mudó de la casa parroquial de Pampatar, casa, por cierto, donde nació Jóvito Villalba, a la casa parroquial de La Asunción, frente a la Plaza Bolívar, a donde, por supuesto, fui a vivir yo pues era su pupilo o, mejor, su ayudante o monaguillo permanente desde que mi Madre me entregó a su cuidado y educación tras ser expulsado de la Escuela por ofender al Maestro de tercer grado. El Padre Agustín se encargó de mi después que el Padre Marcano se enamoró de la directora de la Escuela de Artes y Oficios de los Robles y ahorcó los hábitos.
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1EL PADRE AGUSTÍN
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El Padre Agustín, pertenecía a la Orden de los Carmelitas, surgida alrededor del siglo XII cuando un grupo de ermitaños, inspirados en el profeta Elías, se retiró a vivir en el Monte Carmelo, considerado el jardín de Palestina donde, por cierto, estuve en 2012 junto con Lesbia Granadillo, Rosita Pérez Yépez y Riolama Fernández. Pero el Padre Agustín de quien fui su monaguillo permanente durante dos años, era muy de acá, del Siglo XX, puesto que nació en Gerona, Cataluña de España, el 5 de enero de 1899. Hoy estaría cumpliendo 132 años de vida tan longeva como imposible, pero falleció el 23 de diciembre de 1968 cuando yo era diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar y Corresponsal del diario El Nacional. ¡Qué salto tan estupendo!
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El nombre completo del sacerdote carmelita, siempre vestido con sotana marrón y sandalias, era Agustín María Costa Serra, ordenado el 17 de diciembre de 1921 y como tal se residenció en la isla de Margarita cuatro años después (1925) como párroco de San Juan Bautista, luego Párroco de Juangriego, Punta de Piedras y, finalmente titular de La Asunción. capital del Estado Nueva Esparta, durante 43 años.
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Yo vivía en la misma Casa Parroquial frente a la Plaza Bolívar y el patio culminaba en la falda del cerro del Castillo Santa Rosa, en el cual estuvo presa la heroína Luisa Cáceres de Arismendi. y más atrás el Embalse de Guatamare que surtía de agua a La Asunción. Al final del patio estaba el Garaje donde guardaba su pequeño automóvil el Profesor Luis Pibernat, director del colegio Federal Francisco Esteban Gómez, donde estudié el cuarto grado con la maestra normalista Nuncia Villarroel, quien intuyó mi vocación de periodista, pues puso en mis manos el periódico mural del aula, al cual le puse el nombre de “Avance”.
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La ama de llaves de la Casa Parroquial era María Luisa y mi tarea cotidiana era lavarle la copa donde el Padre todas las mañanas tomaba su Sal de fruta, regar las matas de espinacas, surtir de kerosene la Nevera, hacer las hostias con una maquinita y estudiar música y solfeo, además de servir de monaguillo en las misas y acompañar al Padre a cualquier hora de la noche para suministrarle la extrema unción algún enfermo moribundo. El Padre Agustín, amantes de los niños como San Juan Bosco, era muy estricto con la feligresía como bien lo afirma en Fedenotas El Sol de Margarita: “Para los fieles el velo en las damas, nada de descotes ni vestimentas no acordes, mangas para comulgar y el silencio absoluto durante la Santa Misa eran órdenes. El día de los fieles difuntos en el cementerio atentos al responso rezado o cantado. Hablar del Padre Agustín es hablar de las procesiones en La Asunción; el sermón del Padre Montaner el 15/08, solemnidad en Semana Santa y nada de playa, el cocotazo y regaño si hablabas durante la Santa Misa, en fin toda una leyenda. Está sepultado en el Altar de Nuestra Señora del Carmen en la Iglesia Catedral pero inicialmente fue sepultado en la nave central en frente al Altar Mayor
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26/3/21 7:54
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