Blog dedicado a registrar los hitos más relevantes de la vida de Américo Fernández, empezando por el Padre Agustín, el carmelita catalán que le enseño ver el mundo de otra manera.
viernes, 5 de marzo de 2021
33) CAIDA DE AVIONETA CON PERIODISTAS
la carretera Ciudad Bolívar-Ciudad Piar; 200 viviendas en La Sabanita construida por el Instituto de la Vivienda Guayanesa (Ivigua), carretera de 96 kilómetros de Ciudad Bolívar al Aro, avenida Nueva Granada, Puente San Rafael, calles Las Tinas, Centurión, Brasil, Victoria, restauración de la Casa San Isidro, Retén Cuarentenario del Orinoco, Acueducto de Upata alimentado por la Planta de Tratamiento de San Félix, el Hospital del Tórax, el Hospital Psiquiátrico, el Gimnasio Cubierto, la Biblioteca Rómulo Gallegos y la Escuela Granja de El Callao, la cual fue inaugurada por el Presidente Leoni el 5 de agosto de 1966 cuando la avioneta donde iban los periodistas a cubrir el acontecimiento, se precipitó en zona boscosa a 8 kilómetros de Guasipati. Resultaron ilesos el capitán Hugo Siverio, y los periodistas Gladis Figarella, Vinicio Romero, Nino Marchese y Américo Fernández quien además de diputado era corresponsal de El Nacional. La Escuela Granja estaba dentro de futuros planes agrícolas como alternativa para El Callao, deprimido económicamente por la liquidación de la MOCCA (Minas de Oro de El Callao C.A.) que venían funcionando con capital del Estado Venezolano desde 1953.
La firma entró en liquidación en 1965, después que un análisis exhaustivo de su situación económica aconsejó esta medida, a fin de poder constituir una empresa nueva capaz de operar sobre bases más técnica y sólidas.
Las instalaciones de la MOCCA pasaron bajo contrato de arrendamiento a manos del Sindicato de Patronos Mineros. La Producción aurífera de El Callao alcanzo ese año de 1965, 735.914 y al siguiente descendió en un 28.59 por ciento.
El de Battistini Castro fue un periodo de grandes obras gracias a que el Presidente de la República, Raúl Leoni, como Ministerio de Obras Públicas Leopoldo Sucre Figarella y el de Educación, J.M. Siso Martínez, eran guayaneses. El Gobernador no tuvo problema con los partidos políticos, menos con AD, quien tenía en la Secretaria General, ya por siete años, a Santos Rebolledo y pasaba nacionalmente por una de sus más serias crisis internas. Hechos graves que lo rozaron como Gobernador, aún cuando directamente eran problemas de la competencia de CVG y Sanidad, fueron la tragedia del Salto La Llovizna (23-8-64), donde más de treinta maestros que asistían a la Convención Nacional del Magisterio que se realizaba en matanzas, perdieron la vida; la encefalomielitis y el mal de rabia que amenazaban a la población.
Centenares de casos de encefaliomelitis en humanos y animales (morbilidad y mortalidad) se registraron en Guasipati, El Callao, Upata y Ciudad Bolívar, pero al final la rápida intervención de Sanidad Logró frenar la epidemia.
Lo mismo ocurrió con el mal de rabia. En el Hospital ingresaron 81 personas mordidas de perros, cuyos cerebros examinados en los Laboratorios de Maracay presentaban el virus de esta enfermedad. La Unidad Sanitaria que entonces dirigía el doctor Fernando Huncal, emprendió una campaña masiva de vacunación de 12 mil perros, gatos y monos ubicados dentro del perímetro de la ciudad mientras que, por otra parte, se envenenaban nocturnamente los perros realengos.
Otro hecho negativo que debió encarar el gobernador fue el affaire de la Lotería de Guayana, en el que once empleados y funcionarios fueron indiciados por el delito de fraude al público. Esto, además de la preocupación social por una ola de suicidios registrados en noviembre de 1966, que la superstición pública atribuyó a un Eclipse, Jacobo Flores al lanzarse al Orinoco con una cadena al cuello, desde la Chalana Virgen del Carmen y la Hispana Mercedes Ballesteros, de 42 años a quien su esposo agredió mortalmente 28 veces con un machete. Del 12 al 17 hubo un suicidio diario.
La luna como que estaba de moda en la boca de todo el mundo, más cuando el Padre Jesuita Daniel Barandarian anunció la publicación de su libro Los Hijos de la Luna que recoge la vida y mitos de los indios Waicas quienes, según su mitología, la Luna es un lago de sangre de la cual ellos son hijos directos. En tiempos cosmogónicos, el satélite habría sido flechado y cada gota de sangre derramada sobre la Tierra, transformada en sus abuelos o ascendientes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario